CULTIVO DE LA VID

CULTIVO DE LA VID

La vid (Vitis vinifera) es una planta semileñosa. El cultivo de la vid es originario de Asia y se ha extendido a nivel global.

El cultivo de esta especie, tanto para uva de mesa como para vino, es muy importante en nuestro país, ya que España es el país con más viñedos del mundo, pero el cuarto productor con aproximadamente 7 millones de toneladas en el año 2018, según datos de la FAO. El primer productor de uva es China con 13 millones de toneladas.

Las uvas son ricas en antioxidantes. Contienen vitamina C y entre sus minerales destacan el potasio, el cobre y el hierro, y también algunos micronutrientes como el selenio.

El cultivo de esta especie, suele ser al aire libre y existen diferentes sistemas de cultivo según la forma que se le dé a la planta mediante la poda. 

Tradicionalmente el cultivo de la vid se daba en vaso, pero con los avances tecnológicos se han reorganizado los sistemas de poda.

El sistema más extendido actualmente es la espaldera,  que facilita al agricultor el trabajo, ya que de esta manera la vendimia puede ser mecanizada mediante vendimiadora y se puede prepodar, lo que agiliza el proceso.

Dentro de las espalderas hay un sinfín de tipos de poda, pero las más conocidas son cordon royat y guyot.

¿Qué tienes que tener en cuenta para el cultivo de la vid?

Este cultivo es muy sensible a la humedad, por lo que es recomendable tener en cuenta la orientación y el lugar en el que se plante el cultivo. Las necesidades hídricas están alrededor de los 4.000 m3/ha y año.

A la hora de manejar el riego es importante conocer el ciclo fenológico de cada cultivo, pudiéndose establecer de manera general dos periodos (Pre-envero y Post-envero). 

Características hídricas del cultivo de la vid

El periodo más sensible a la falta de agua en el viñedo es el comprendido entre floración y final del cuajado.

En este caso, para las variedades de vinificación normalmente el riego depende de la comunidad de regantes y si pertenecen a una cooperativa (o algunas bodegas), se les dicta cuándo y cuánta cantidad deben regar según los estudios que ellos hacen sobre las plantas de la zona. 

También depende mucho de la denominación de origen, ya que algunas tienen normativa al respecto. Normalmente está contraindicado regar después del envero, ya que lo único que haces es diluir la cantidad de azúcares en el grano y puede dar paso a botrytis y otras enfermedades. 

Para el vino tinto interesa que los granos sean pequeños, para que la relación piel/pulpa sea la máxima posible, pero para las variedades de vino de mesa, es todo lo contrario, el consumidor quiere granos grandes por lo que el riego es mayor.

Se han realizado diversos estudios sobre riego deficitario controlado en viña y el resultado ha sido satisfactorio, por ejemplo, para obtener vinos con diferencias organolépticas.

Dependiendo de los objetivos productivos que se pretendan alcanzar, hay que incidir en un periodo o en otro a la hora de establecer un déficit de agua, siendo recomendable no provocar déficit en el pre-envero cuando en nuestro objetivo prima la producción, mientras que si sería recomendable un cierto déficit en pre-envero cuando en nuestro objetivo productivo prime la calidad.

Tanto la cantidad de agua, como el momento en el que se realice el riego, son de vital importancia para obtener los resultados que deseamos en nuestra plantación.

¿Necesitas que nuestros técnicos te ayuden en tu proyecto? 

REFERENCIAS

FAO. (2019)

http://www.fao.org/faostat/en/#rankings/countries_by_commodity

Junta de Extremadura. MANUAL PRÁCTICO DE RIEGO VID PARA VINIFICACIÓN. (2014).

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *